Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos países experimentaron un aumento significativo en la tasa de natalidad. Esto se debió a varios factores, incluyendo la mejora en la economía, la estabilidad política y la disponibilidad de anticonceptivos. Además, la guerra había provocado una gran cantidad de muertes y separaciones familiares, lo que llevó a una mayor valoración de la familia y la vida.