Portugal es conocido por sus vastos bosques, que cubren más de un tercio de su territorio. Estos bosques no solo son cruciales para la biodiversidad y la producción de madera, sino que también juegan un papel vital en la regulación del clima y la protección del suelo. Sin embargo, durante los meses de verano, la combinación de altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos convierte a estos bosques en un combustible altamente inflamable.