Dahl también critica la sociedad consumista a través de la figura de Willy Wonka. La fábrica de chocolate es un lugar donde se produce un exceso de dulces y golosinas, lo que puede llevar a un consumo desenfrenado y poco saludable. Los niños que visitan la fábrica, excepto Charlie, están motivados por el deseo de obtener más y más cosas, lo que los lleva a comportarse de manera egoísta y malcriada. Dahl nos advierte sobre los peligros del consumismo y la importancia de disfrutar de las cosas con moderación.